martes, 20 de enero de 2009
ENCRUCIJADA (Crossroads, 1986)
ENCRUCIJADA (Crossroads, 1986)Dir.: Walter Hill. Int.: Ralph Macchio, Joe Seneca, Jami Gertz. Dur.: 96'
Seguimos con el ciclo EL ROCK EN EL CINE y ahora le toca al blues más primitivo, mezclando realidad y ficción en un viaje a lo más profundo del género. Un joven concertista de guitarra (Ralph Macchio) está mucho más obsesionado con el blues negro que con la música clásica, fanatizado con Robert Johnson (1911-1938), una leyenda blusera que compuso nada más que 29 temas y cuya oscura historia lo relaciona con un pacto con el diablo, retratado en su tema "Crossroads" (que Eric Clapton se cansó de tocar desde joven).Al enterarse de que Willie Brown, supuesto compinche de Johnson mencionado en ese blues, está internado en un hospital, hará lo posible para que éste lo lleve en un camino iniciático a las raíces del blues negro y tal vez descubrir un supuesto tema número 30 inédito.Si, Macchio se hizo conocido un par de años antes con el Karate Kid. Acá el desafío no serán los golpes pero sí un impresionante duelo de guitarras que lo pondrá al frente nada menos que de Steve Vai, una moderna leyenda de la guitarra rockera de nuestros tiempos, que interpreta a un diabólico (no podía ser de otra forma) maestro de las seis cuerdas. Imperdible.
La leyenda negra de Robert Johnson Robert Johnson nació en 1911 en un pueblo de los arrabales del Delta del Misisipi. Mujeriego y vagabundo enviudó muy joven y se dedicó a acompañar a músicos clásicos del blues como Son House y Willie Brown, los cuales se divertían con un jovencísimo Johnson que era un absoluto negado para la música. Durante un tiempo, poco más de un año, desapareció de la circulación y cuando reapareció (los mismos House y Brown lo atestiguaron) se había convertido en un virtuoso de la guitarra con una voz prodigiosa. Su fama creció por momentos y realizó dos únicas sesiones de grabación legando 29 temas. Entonces desapareció de nuevo. Hammond quería contactar con él, era el prodigio más importante que había dado el blues hasta el momento, y ya promocionaba un concierto en Nueva York que le catapultaría definitivamente a la fama. Pero Johnson seguía desaparecido. Poco después apareció su cadáver: era 1938 y tenía sólo 27 años. Nacía la leyenda. Según parece Johnson era un tipo extraño, una alma errante que de la noche a la mañana se convirtió en un talento innato. Tocaba muchas veces de espaldas al público, semiescondido, como si ocultara algo. Tenía un carácter difícil: era borracho, marrullero y un auténtico conquistador. Pero la gran pregunta es ¿de dónde le sobrevino su talento? La historia confundida con la leyenda se repite en el Misisipi desde entonces: Johnson había hecho un pacto con el diablo. Se contaba que a mediados de los años treinta había acudido a un cruce de caminos poco antes de la medianoche para tocar. Al poco apareció una figura negra de gran tamaño que le tomó la guitarra para afinársela, luego se la devolvió y desapareció. Curiosamente todas las canciones de Johnson mencionan al diablo de una u otra forma y se dice que su temprana muerte fue el tributo que tuvo que pagar por su talento (otra versión no oficial habla de que fue envenenado en un taberna tras seducir a la mujer del dueño, pese a que le advirtieron -cosa que todo hombre debe saber- que nunca hay que beber de una botella de whisky abierta). Actualmente sólo se conservan dos fotos de Johnson y las 29 canciones; como dijo el director Martin Scorsese: "el hecho es que él sólo existe en sus canciones, el resto es pura leyenda". Lo cierto es que estas grabaciones, sin entrar a valorar si a uno le gusta más o menos el blues, tienen algo de irreal y fantasmagórico. Andrés del Pino
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me encanta el blues!!! barbaro pasar esta peli!
ResponderEliminar