domingo, 19 de abril de 2009

Sencillo y complicado como la vida. O el cine (Traé Pasaporte #3)


Detrás de los Olivos (Irán, 1994). Int.: Mohamad Ali Keshavarz, Farhad Kheradmand. Dir.: Abbas Kiarostami. Dur.: 103'.
Viernes 24 de Abril - 22.30hs - Academia Montpellier - Jujuy 671 - Marcos Juárez.


Uno de los experimentos más interesantes de AOjoyeno (dentro de unas cuantas cosas interesantes que nos deparó hasta ahora este Cineclub) fue el de hace un par de semanas cuando arrancamos este ciclo con un viejo film de Abbas Kiarostami, nunca estrenado oficialmente en nuestro país (ver post más abajo para mayor data). Esta vez nos pusimos contentos pero no por el lleno de la sala, al contrario, vinieron menos, justo era viernes de pascua. La reacción del público ante una muy simple, mínima historia (un chico buscando la casa de un compañerito de escuela para devolverle el cuaderno) fue de sorpresa unánime y nos confirmó que arriesgar con estos cines de latitudes exóticas puede ser útil y productivo para los fines de nuestro querido espacio de los viernes.

Detrás de los Olivos cierra siete años después una trilogía de que comienza justamente con el film visto recientemente en el Ojo (Dónde queda la casa de mi amigo?), que se instala en el pueblito rural de Koker, donde poco tiempo después de la filmación de ese primer film se registró un fuerte terremoto. El segundo film (La vida continúa) nos muestra a un actor encarnando al propio Kiarostami, viajando a Koker a ver si los chicos protagonistas se salvaron. Y este tercer film vuelve a enroscar realidad y ficción in-eternum: vemos la filmación de una película de Kiarostami -encarnado por otro actor-, el casting imposible, los cambios de actores y la dramatización de segmentos de la vida de un joven matrimonio en medio del drama post-sismo, encarnado por una pareja que tiene sus deudas de amor en la realidad.


Otra constante en el cine de Kiarostami: la tozudez de sus héroes anónimos, en este caso un enamorado que tiene que luchar con las costumbres familiares y religiosas de su propio pueblo para llegar a su amada. Dale, Hossein, que tanto va el cántaro a la fuente...



Todo esto como un juego de paradojas de la realidad y la ficción, repeticiones, paseos en auto y varios signos similares en toda la filmografía del iraní que es ya una figura saliente del cine a nivel internacional, escribiéndose numerosos trabajos sobre su tan particular obra. Una perlita que lo pinta entero como artista: en un seminario realizado en Sicilia en 1996, sostuvo que “filmar es eso que pasa en el espíritu. La técnica es accesoria, sin las ideas el cine no existe”.



Ver una película de don Kiarostami bien podría entonces ser una experiencia mística. De hecho sus personajes se toman sus tiempos para todo. Y la cámara también para seguirlos casi en estado alucinatorio. La secuencia final de Detrás de los Olivos es todo un tratado del cine y de los sentimientos. También entonces ver una película de AK puede convertirse en una seductora experiencia donde nuestro acostumbrado ritmo de espectador occidental baja las pulsaciones y se entrega al hechizo.


AdP

Data accesoria

- Los actores profesionales y no profesionales que utiliza AK se mimetizan tanto que muchas veces no podemos distinguirlos. Por otra parte, como es una trilogía, vemos a los protagonistas de alguna aparecer en roles secundarios en otra, donde a su vez le recuerdan su actuación. Algo de eso sucede con Ahmed Ahmedpoor, el protagonista de "Donde queda la casa de mi amigo?" (ver fotos en el post), a quien vemos más crecidito aparecer casi de casualidad en Detrás de los Olivos.

2 comentarios:

  1. Que bueno que la proyecten!!!!! Amo esta película y sí, la escena final, es una de las mejores de la historia del cine. Está en mi lsita de pelis favoritas....
    Éxitos!!!!

    Pedro

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