LA ROSA (THE ROSE. EEUU, 1979). Int. Bette Midler, Alan Bates. Dir. Mark Rydell. Dur.: 125'.
VIERNES 5 DE MARZO - 22.30 HS - BAR BARSOVIA (MARCOS JUÁREZ)
Entrada libre y gratuita - Servicio de Bar
Lo más cercano que el cine pudo haber estado ficcionalmente a la vida de Janis Joplin, y por extensión al blues salvo pocas excepciones, es este intenso film que abordó en forma inspirada y no tanto guiada por hechos corroborables de la atormentada vida de la diosa blanca del blues muerta por sus excesos a los 27 años, muy cerca en fecha y a la misma edad que otros dos íconos como Jimi Hendrix y Jim Morrison.
El film nos tira de movida nomás a seguir al torbellino llamado Mary Rose Foster, ya famosa y perdidamente alcohólica y no correspondida por el mundo con su sensibilidad que en escena -junto a una gran carga de furia blusera- desparrama a sus anchas para luego vivir sin tocar tierra y tener amoríos absolutamente de paso. La gira es larga y los tropezones, caídas y remontadas son continuos, acompañados por el típico manager aparentemente comprensivo pero -serán todos así?- más cercano en espíritu a un servidor de satanás que a un empresario que "cuida" su producto.
El film fue el debut de Bette Midler (entonces 33 años) en un personaje "in your face" que pocos se animan por miedo a caer duro. Bette venía de ser apenas una cantante de buena crítica pero no mucho status, con un circuito de cabarets y cierta fama doméstica. Acá ni de cuitas la conocíamos. El tema es que tal intensidad (y crispación, temas peligrosos que pueden pasar una buena actuación al cuarto de las caricaturas) arrastra el febril ritmo de la película, en determinado momento preguntándonos hasta que punto Midler no ponía de su propia experiencia. Las críticas fueron fantásticas, Bette casi gana un Oscar y, como muchas veces pasa, el futuro no fue lo esperado y paralelamente a su carrera musical la actoral fue de regular para abajo mayormente con papeles de comedia.
Obviamente no es ni el repertorio de la Joplin ni tampoco vamos a entrar en comparaciones, pero una de las cosas sorprendentes es la adaptación de Bette Midler al blues y rock brutal de similar estilo, cuando no era el suyo en su carrera. Párrafo especial para su versión en llamas de "Cuando un hombre ama a una mujer", previo terrible monólogo sobre su propia soledad, y la cumbre final con "Stay With Me" que, será un pecado decirlo, pero está muy cerca del espíritu de la gran Janis.
En síntesis, un trip trágico pero bienvenido con muchos momentos musicales de excelencia (una suerte ya que en tantos films de este tipo nos quedamos siempre con más ganas y más aún cuando quien canta es el actor y no un soundtrack).
AdP
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