domingo, 14 de marzo de 2010

Créase o no: con Van Damme al Cine Club


JCVD (2008). Int.: Jean Claude Van Damme. Dir.: Mabrouk El Mechri. Dur.: 97'.

BAR BARSOVIA . VIERNES 19 DE MARZO - 22.30 HS


Sí, hay que aceptar que suena algo así como si llevaras a un concurrido bar céntrico la última de David Lynch, es decir MUY desubicado.

Pero ocurre que, más allá de prejuicios, JCVD es un insólito producto que hurga en forma divertida y creativa en los recursos cinematográficos hasta exponer, justamente como un juego de mil espejos, los alcances del séptimo arte. Más interesante es la propuesta cuando no la protagoniza un Jeremy Irons, un De Niro o algún otro actor intenso y de escuela, sino un astro del cine de acción en plena decadencia.

Van Damme (Bélgica, 1960), surgido en un segundo plano en "Retroceder Nunca, Rendirse Jamás" (1986) se destacó a partir de allí en una hilera de títulos de cine a las patadas (El gran dragón blanco, Aguila Negra, Cyborg, Kickboxer, etc), matizada con algunos interesantes ejemplos de ficción barata (Universal Soldier, mejor aún Timecop), llegando a su tope en Hard Target, vehículo del fantástico cineasta chino John Woo para ingresar a Hollywood. Posteriormente sería dirigido por otros dos orientales como Ringo Lam y Tsui Hark, todos como Woo especialistas en la acción a raudales, y luego sobrevendría el ocaso en la taquilla. Al igual que a otro astro del cine a las piñas como Steven Seagal, de unos años a esta parte las películas de Jean Claude van derecho a video tanto en EEUU como Argentina. En beneficio del belga podemos decir que es muchísimo más tolerable como actor que el pétreo Seagal.


JCVD se perdió de superar a Stallone y Schwarzenegger porque le gustó mucho la joda. En ese sentido, JVCD (el film) es tanto un reality falso como el exorcismo de los demonios de un actor en decadencia.


Podemos sospechar que fue el lado artístico de Van Damme (que dirigió un film bastante interesante llamado The Quest) el que lo atrajo a un proyecto para "hacer de JCVD", pero sin las cegadoras luces del ego y su status. Es decir, Van Damme saliendo de una filmación, respondiendo en un juicio por la custodia de su hija, contando monedas, teniendo problemas de impuestos, huyendo a su Bélgica natal y metiéndose en una suerte de plan absurdo del destino. El proyecto que en un principio era pura comedia tuvo alguna justa vuelta de tuerca y se convirtió en un ejercicio metacinematográfico donde lo biográfico choca con lo ficticio, la acción con el drama, a JC lo calzan un par de veces, le va todo muy mal (es decir, al revés que a Fort, a este musculoso en su ridículo seudorealitly lo agarran todas las leyes de murphy juntas), y termina rompiendo y no con los puños la cuarta pared y se confiesa frente a nosotros en un monólogo que lo despega extraordinariamente de su rol de actor y de JCVD en problemas a un tercer estado, que nos demuestra los recovecos sin límites del cine para experimentar y mezclar realidad con ficción.

Como muestra baste observar detenidamente el afiche del film, donde el habitual rostro duro del protagonista casi siempre con un arma en la mano y prometiendo rosca, se troca por un semblante sombrío, casi la negación del soporte de promoción como es la publicidad y como fue Van Damme durante unos cuantos años en Hollywood.

AdP


Trailer en You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=4z_6UfkQ-c0

Un par de comentarios


"Una deslumbrante lección práctica sobre las dificultades de determinar el auténtico valor -que no el precio- de Van Damme como icono cultural. (...) Es posible que todo sea una elaboradísima broma, pero la conmoción es verdadera. Y la redención de Van Damme, incluso para quienes jamás le prestaron atención, es inapelable." (Jordi Costa: Diario El País)

"Este juguete posmoderno y crepuscular que es JCVD conquista a todo tipo de público, eleva a Van Damme a la galería de ídolos caídos capaces de reinventarse, y es justo film de culto automático. (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Jesús Palacios: Fotogramas).

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